La acusaban de robar niños

Las lágrimas y las palabras cargadas de dolor, tristeza y rabia de la mamá y una tía de Islay Johana Avendaño Pacheco, de 35 años, quien fue asesinada dentro de su apartamento, la tarde del jueves, reflejaban el duro momento que atraviesan las dos mujeres desde el momento en que las llamaron a contarles la trágica historia.

Y una amiga de Islay Johana fue quien alertó a los familiares del homicidio, que se registró en la calle 18 con avenida 4, del barrio Santa Teresita.

Mamá y tía de la víctima, que viven en Bucaramanga (Santander), al escuchar la dramática historia, comenzaron a llorar y se desesperaron, por lo que buscaron dinero y de inmediato se vinieron para Cúcuta, arribando ayer, hacia las 5:00 a.m.

“Nosotras no hemos comido desde el almuerzo del jueves, solo tomamos agua, lloramos y esperamos para reclamar el cadáver de Islay Johana. Queremos que hagan justicia porque esta situación nos tiene desesperadas, tristes y con un sinsabor”, aseguró la angustiada madre.

Un rumor

Además, la mujer añadió que, “nosotros queremos que limpien el nombre de Islay, porque el rumor que hubo en los últimos 15 días es que ella, presuntamente, se ‘robaba niños’. Johana denunció esa calumnia en la casa de justicia de La Libertad… Mi ‘niña’ era muy buena persona”.

Los familiares de la víctima les exigieron a las autoridades que investiguen el asesinato, identifiquen y atrapen al asesino y su cómplice, para que respondan ante la justicia por el homicidio.

Y añadieron que Islay Avendaño Pacheco era graduada de Diseño de Modas desde hacía ocho años y vivía en Cúcuta desde 2018, cuando tomó la decisión de dejar Bucaramanga, en busca de una mejor oportunidad laboral.

“Ella estampaba camisas y gorras, también bordaba uniformes, se rebuscaba. Cuando no había trabajo en eso se ponía a hacer otras cosas, pero nunca se metía en cosas malas”, señaló la mamá de la mujer asesinada.

El homicidio

Este trágico hecho se registró el jueves, hacia las 2:15 p. m., cuando Islay Johana estaba barriendo la sala de su apartamento y dos hombres que se movilizaban en una motocicleta Yamaha GN cometieron el crimen.

El parrillero se bajó de la moto, abrió una reja, se hizo al lado de una ventana, desde donde le disparó en diez oportunidades a la mujer, muriendo al instante.

“El asesino luego ingresó y, al parecer, la remató de un tiro en la cabeza, salió y se montó en la moto para huir con su cómplice tranquilamente”, señaló la fuente.

Luego de que los homicidas huyeran, la alarma comunitaria que hay en ese popular sector de la ciudadela La Libertad, comenzó a sonar. Inicialmente varias personas pensaron que acababan de robar en la calle 18 con avenida 4 y se desplazaron hasta esa cuadra.

Cuando un grupo de personas arribó al lugar, se percató de que la mascota de la víctima ladraba, por lo que se acercaron a la ventana y observaron el cuerpo de la mujer tirado en la sala.

A los pocos minutos, una amiga de Islay Avendaño, que vive a pocas cuadras del lugar donde ocurrió el hecho, arribó en su carro para auxiliarla y montarla en el vehículo y llevársela para un centro médico, pero en ese momento se percataron de que ella estaba muerta.

La Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc) y la Brigada Interinstitucional de Homicidios (Brinho) arribaron al sitio y se encargaron de la inspección técnica.

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