Acabo con su familia

Ya no se escuchan las pisadas de las dos niñas correteando por la casa número 90 de la calle Antonio Álvarez, del sector Enriquillo. También está ausente el niño que solía compartir en los alrededores de ese lugar con sus demás compañeritos.

Tampoco se escucha la puerta que comúnmente se abría en horas de la madrugada, cuando la pareja vestida de negro retornaba los fines de semana de algún parque o bar de la Ciudad Colonial. Todo eso cambió aquel 4 de febrero de 2018.

 

Un olor fétido abrazó a la comunidad. Nadie sabía de donde provenía hasta que los vecinos se percataron que esa pestilencia se agudizaba en aquel hogar que llevaba varios días cerrado con candado. Es ahí, en ese preciso momento, que empiezan a extrañar los bullicios de Ángela y Daniela, de 6 y 10 años respectivamente. Además, llegaron a la conclusión que ciertamente tenían mucho sin ver a Rahamín, de 9 años, quien acostumbraba a jugar con los demás niños del barrio.

La casa número 90 de la calle Antonio Álvarez, del sector Enriquillo

Los residentes, quienes también ignoraban el paradero de los tutores de esos pequeños, se preguntaban dónde estaban Víctor Portorreal, mejor conocido como «Chamán Chacra»; y su esposa, Reina Isabel Encarnación. Hace tiempo que tampoco los sentían en la casa.

«Chamán Chacra» y Reyna Isabel Encarnación.

Había que averiguar qué estaba ocurriendo y porqué allí emanaba aquel extraño olor, ajeno para cualquiera que no se familiarizara con cadáveres.

Golpes de puerta y vociferaciones no fueron sucifientes para que alguien que estuviera dentro de la residencia les abriera, pues el silencio había sido el único receptor ante sus llamados. Ante estos hechos, los vecinos no tuvieron más remedio que llamar a las autoridades para que intercedieran.

Y tras muchos minutos después, finalmente agentes de la Policía Nacional llegaron al lugar, subieron las escalareras hasta el segundo nivel, rompieron el candado de la puerta y lograron entrar a una verdadera casa del terror.

Una escena dantesca

Dos cuerpos pequeños en descomposición, completamente desnudos y boca abajo eran la carta de presentación de la sala en ese hogar. Pertenecían a las dos niñas y estaban cuidadosamente colocados uno al lado de otro.

Delante de estos, estaba el cadáver del niño colgado con una corbata alrededor de su cuello. Ni siquiera Dante Alighieri, en su obra «La divina comedia», hubiese podido imaginar tal escenario.
Una de las habitaciones de los niños.

En la habitación principal, escondida en un armario, se encontraba el cuerpo descompuesto de Reyna Isabel con múltiples puñaladas. No había signos de que alguien habría forzado la entrada, a pesar de que la cama estaba desarreglada y había uno que otro artículo de la casa fuera de lugar.

Pero una persona estaba ausente en el hogar… ¿Dónde estaba «Chamán Chacra»?

A sangre fría

Tras el hallazgo de los cuatro cuerpos, las autoridades desataron la persecución contra el principal sospechoso del múltiple asesinato.

Muchos creían que «Chamán Chacra» iba a suicidarse tras cometer el hecho; quizás, lanzándose al mar o colgándose en un árbol. Sin embargo, un día después del descubrimiento de los cadáveres, este se encontraba sentado en el Parque Mirador Sur, fumándose un cigarrillo y a la espera de que los agentes policiales lo atraparan.

Todo el mundo se preguntaba qué lo había motivado asesinar a su esposa e hijastros; tal vez, el crimen más abominable en la historia reciente perpetrado por una sola persona.

La razón salió a flote

«Chamán Chacra» pronto confesó los detalles de sus actos. El principal motivo era que su pareja Reyna Isabel se había enterado de que este abusaba sexualmente de Ángela, la más pequeña de la casa.

Reyna se enteró de esto el 14 de enero de 2018, semanas antes del fatal desenlace, por lo que amenazó con denunciarlo ante las autoridades.

Sin embargo, no está claro si el impacto emocional, el miedo o el shock que le provocó la noticia la frenaron para acudir de inmediato a la Policía Nacional; lo cierto es que dejó pistas de lo que descubrió. Y es que a través de conversaciones vía WhatsApp con una amiga, Reyna contó la impotencia y desesperación que cargaba sobre sus hombros al enterarse de lo que, según el Ministerio Público, calificó de “imperdonable”, “aberrante” y “feo”.

Reyna Isabel Encarnación.

De hecho, en su cuenta de Facebook, Reyna publicó un último mensaje alusivo al hecho.

«Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos», una cita del escritor inglés William Shakespeare.

Los hechos

Nadie se imaginaba que detrás de esta fachada de familia feliz, había un oscuro secreto que terminaría destruyéndola.

Aquel 4 de febrero de 2018, «Chamán Chacra» discutió con Reyna en la habitación y terminó apuñalándola en varias ocasiones. Posteriormente entró su cadáver en el closet y actuó como si nada hubiera pasado.

Luego salió de la habitación y vio a Daniela, a quien le pidió que fuera al colmado y le comprara cigarrillos. En ese momento aprovechó que estaba solo con Ángela y la ahorcó con sus manos, pues Rahamín se encontraba jugando en el primer piso con unos amigos.

Tras Daniela regresar del colmado, también procedió a hacer lo mismo con ella. Ya estando los dos cadáveres ahí, cometió necrofilia con los cuerpos. Finalmente, trancó la casa y fue en búsqueda del niño, con quien dio un paseo durante todo el día.

Al caer la noche, retornó a la residencia con Rahamín y perpetró su último asesinato al ahorcarlo con una corbata. Todo estaba consumado.

Juicio y condena

El país estaba conmocionado. Nunca antes ni después había tenido que escuchar sobre un caso con detalles tan espeluznantes. Era «Chamán Chacra» contra una República Dominicana con indignación generalizada.

Incluso, el entonces juez encargado de la Oficina de Atención Permanente del Poder Judicial, Alejandro Vargas, comparó a «Chamán Chacra» con Herodes, Adolf Hitler y Charles Manson; colocándo a estos últimos tres menos malos que a él.

En un proceso judicial relativamente corto, «Chamán Chacra» fue condenado a 30 años de prisión, cuya pena purga en la cárcel de San Pedro de Macorís.

Antes de escuchar su sentencia, este se refirió por última vez al caso:

El juicio de «Chamán Chacra» fue corto. Al final fue condenado a 30 años de prisión.

“Yo acepto los hechos, y no todo lo que se dijo pasó de esa manera. Entiendo que no puedo devolver el tiempo para poder recuperar las vidas que yo quité. Pido a la sociedad y a todos los familiares, perdón por lo que ocurrió. Facilité mi arresto porque entendí que quitándome la vida no tenía forma de pagar lo que yo hice”.

«Chamán Chacra» nunca apeló la decisión de los jueces y actualmente ya ha cumplido cinco años de prisión. No accede a ningún tipo de entrevista y su nombre simplemente se ha convertido en sinónimo de aberración y abominable.

Su triste recuerdo y el rastro de sangre que dejó a su paso se mantienen flotando en la mente de muchos dominicanos que aún ven aquel episodio criminal como una especie de pesadilla.

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